¿Está Venezuela políticamente preparada para una transición?

¿Está Venezuela políticamente preparada para una transición?

En el exterior e incluso en la opinión pública nacional, muchos expresan que en Venezuela hay dos presidentes y así muchos medios de comunicación lo adaptan a sus noticieros y reportajes, pero ¿eso es totalmente cierto? O será que el país nunca estuvo preparado para eso ni para lo que pueda venir

Hay una analogía muy usada en estos tiempos, Venezuela sufre dolores de parto para dar a luz una nueva nación de plena libertad. Pero más allá de lo literal, debemos enfocar nuestro sentido común hacia lo que en verdad está moviendo las bases del futuro político del país: una eventual transición en puertas. Expertos en el tema han venido dando sus puntos de vista con basamentos legales que sencillamente están plasmados en las leyes venezolanas y a las cuales hay que acudir, para entender la compleja situación que vive el país.

El diputado a la Asamblea Nacional Juan Miguel Matheus aduce que en Venezuela hay una total carencia de estado de derecho y de justicia, estatus que se cumple cuando una nación debe dar curso a un proceso de transición gubernamental. Pero en todo este proceso hay un detalle que muchos dejan de lado, quizás por obviarlo, otros por ignorarlo, otros sencillamente por conveniencia no lo nombran, es la llamada insuficiencia constitucional.

El artículo 233 de la Constitución venezolana estipula y enumera varios supuestos de faltas absolutas del Presidente de la República: muerte, renuncia, destitución decretada por sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, incapacidad física o mental permanente certificada por una junta médica designada por el Tribunal Supremo de Justicia y con aprobación de la Asamblea Nacional; abandono del cargo declarado por la Asamblea Nacional y la revocatoria popular de su mandato.

Buscando aclarar el dilema constitucional

Entretanto y, acá está la clave de este asunto, el segundo párrafo del referido artículo indica que cuando se produzca esta falta absoluta antes de que el Presidente tome posesión se procederá a una nueva elección directa, secreta y universal dentro de los treinta días consecutivos siguientes, mientras tanto el poder ejecutivo lo asume el Presidente de la Asamblea Nacional. Pero acá la discusión se enreda porque lo que está originando todo este dilema constitucional y político es que Venezuela tiene un Presidente que no fue electo en comicios creíbles y mucho menos reconocidos por la comunidad internacional.

Todo esto se resume en un término que ha utilizado jurídicamente el Presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó y la fuerza opositora que lo apoya: usurpación de cargo. Según palabras del diputado Matheus también especialista en derecho constitucional, “toda transición es un proceso de incertidumbre radical” agrega que el artículo 233 de la Constitución era insuficiente para dar respuesta al proceso que se ha presentado, para ello la Asamblea Nacional aprobó el martes 5 de febrero un instrumento legal que busca convocar elecciones antes de los doce meses de haber sido instalado el gobierno de transición y renovar los poderes públicos, entre ellos, el electoral.

Todo este escenario dibuja una realidad: Venezuela tiene un Presidente de la República en carácter de encargado el cual es Juan Gerardo Guaidó, diputado y presidente de la Asamblea Nacional y quien según el artículo 233 ejerce el cargo constitucionalmente, pero asumiría plenamente sus funciones una vez cese la usurpación en la cual se encuentra Nicolás Maduro (algo que no termina de ocurrir), allí pasaría a ser Presidente interino y está obligado a convocar elecciones.

¿Se está evadiendo discutir la transición?

Recuerda el profesor universitario, especialista en derecho constitucional y miembro de la Cátedra Constitucional de la UCV Gustavo Manzo Ugas, que la nación ha tenido nada más en el siglo XX, doce constituciones incluyendo la última en el siglo en curso. Para Manzo ya a estas alturas los venezolanos deberíamos tener buena experiencia en cómo manejar estos acontecimientos políticos, agregando que el asunto de una eventual transición, con toda seguridad tendrá un papel fundamental ante la ocurrencia de coyunturas que eventualmente desemboquen en transición.

Considera el profesor universitario que ésta es una discusión que debe darse a alto nivel y con una suficiente difusión ante la opinión pública, donde los parlamentarios y los especialistas en derecho deben debatir y así controlar situaciones sobrevenidas que después no sean fáciles de sobrellevar, aunque el abogado está de acuerdo con el estatuto presentado por la Asamblea Nacional, éste le parece incompleto pues, a su juicio los parlamentarios opositores que aprobaron el instrumento el 5 de febrero estarían evadiendo la discusión y se la estarían dejando “al que venga”.

Para el jurista es fundamental que se establezca desde un principio un marco jurídico donde se reinstitucionalicen los poderes públicos del país, y eso pasa por escoger nuevas autoridades electorales, Poder Ciudadano (defensor, fiscal y contralor) y Tribunal Supremo de Justicia, este último ya en funciones pero en el “exilio”; todo esto con la intención de que no se espere hasta el último momento para accionar.

Manzo es tajante cuando fundamenta y argumenta que Maduro ya no es Presidente de Venezuela y sus decretos tendrán que ser revisados por un nuevo primer mandatario, en este caso Guaidó, pero también deben ser estrictamente retomados por la propia Asamblea Nacional, la cual tiene que ejercer de forma inmediata la tarea de darle una nueva cara a los poderes públicos del país, revisar las cuentas de la nación y, a través de un trabajo conjunto entre ministros del área económica y sus propias comisiones, sacar al país de la ruina en que se encuentra.

Lo que está por venir

En todo este entramado en el cual se encuentra toda una nación golpeada y humillada, la pregunta a hacerse, es si Venezuela tendrá un 2019 de renovación absoluta desde todo punto de vista. Reservas morales e intelectuales suficientes cuenta la nación, el asunto será acordar una transición con basamentos constitucionales claros y donde la dirigencia política esté a la altura de sus aspiraciones electorales, pero recordando la confianza que una vez más la ciudadanía venezolana está depositando en ellos.

En un período a mediano plazo, Venezuela tendría un nuevo gobierno electo en comicios universales, directos y secretos, a través de una modificación de la Constitución de 1999 se podría recortar el período presidencial nuevamente a cinco años y sin reelección inmediata, eso también forma parte de las nuevas luces que debe tomar el ejercicio del poder en Venezuela y a su juicio, debe comenzarse por buscar cauces entre la sociedad civil y la dirigencia política para conseguir consensos.

Por: Héctor Henríquez

Amazonia Sur

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