“No hay amor como el de una madre ni distancia ni condición”

La madre es la figura más significativa de la familia promedio venezolana, porque en la mayoría de los hogares es la única voz que se escucha. Ésta ha sido una realidad que no ha escapado al proceso de migración de venezolanos que ha llegado al andino país del Perú, que ya cuenta con más de 237 mil ciudadanos.

Enfrentar el proceso de desarraigo ya es bastante fuerte para un ciudadano cualquiera sea su género, que decir de una madre que debe convertirse en el roble impenetrable para seguir adelante y emprender una nueva vida en un país lejano de su patria.

Desde Amazonia Sur hemos decidido darle un reconocimiento a esas mujeres que día y día se esfuerzan para construir ese nuevo hogar que en el mejor de los casos están con sus hijos y otras veces solas, a ellas llegue nuestra admiración, respeto y fuerza para seguir adelante en estas tierras incas que ha abierto sus puertas.

Y es así, como en medio de lo que más le gusta hacer -cocinar- conversamos con Judith Barrios Morillo, la séptima de trece hijos, madre de dos hijas y abuela de una venezolana y un peruzolano como ella misma lo ha llamado, su primer nieto nacido en Lima. Ella junto a sus hijas y yernos se vino a Lima hace dos años y aquí hacen vida trabajando arduamente.

“Yo me vine con mis hijas, ha sido la mejor decisión que he tomado, fue doloroso pero hubo que hacerlo. Lo más importante es que estamos juntas y a pesar de mi edad -57 años- soy independiente, no dependo de nadie”, afirma con gran orgullo.

Ella es el ejemplo de una madre que apoya a sus hijos así tengan cien años, “siempre estamos pegadas”, al referirse a sus hijas, Paola y Andrea, profesionales de la docencia. Una madre siempre protege a sus hijos y jamás los abandona. “hay casos de madres que dolorosamente han tenido que dejar a sus hijos en Venezuela y emprender solas acá. Lo admiro, quizás sea una de los sacrificios más grandes que uno deba enfrentar”.

¿Qué piensa de esa mezcla de venezolanos y peruanos que a partir de esta migración se está estableciendo?

Me parece interesante. Ya yo tengo mi nieto peruano, aunque su papá también es venezolano, ya comienza en mi familia la descendencia extranjera que no imaginamos sucedería, pero yo estoy muy agradecida al Perú, ya hasta me ha dado a mi Juan Andrés.

Con lágrimas en los ojos y muy emocionada nos cuenta, que no tiene pensado ir a ninguna parte, porque ya tiene su carnet de extranjería, le fue entregado hace unos días luego de casi dos años de residencia en Lima.

Si piensan que ella se amilana por el tema laboral se equivocan, la edad para Judith no un impedimento. “Yo he conseguido trabajo como niñera, cocinera, he cuidado personas mayores, he trabajado en una lavandería y ahora en el carrito de hamburguesas, es decir, que trabajo hay, pero todo depende de su disposición, hay que salir a la calle con alegría y la fe puesta en Dios”.

Y como dice el cantautor Reinaldo Armas “no hay amor como el de madre, es el único en la tierra que no establece distancia ni condición”.

Le preguntamos qué le diría a su madre, la matriarca mayor, “Doña Juanita” de 87 años que vive en la ciudad de Valencia, Carabobo.

“Que pase el mejor día de las madres, sabiendo que desde lejos la podemos ayudar. Que la extrañamos muchísimo, que gracias a esa fortaleza heredada que llevo en mi sangre… estoy aquí. Le mando un fuerte abrazo desde Lima, madre te amo”.

¡FELIZ DÍA DE LA MADRE, BENDICIÓN!!!

Redactado por: Jessica Herrera /Amazonia Sur
Foto Pablo Barrios

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: